La Pantera cazada.

  Lo conocío una madrugada, estaba acostada en dos asientos de su guagua. El estaba de pie y la gente protestaba porque ella usaba dos;  le cayó mal  que le  quitaría comodidad y le espetó de mal talante:- ¡niño que no llora, no mama!-,  y le cedío su lado, al rato comenzó a hacer frío y compartío  abrigo con el … Sigue leyendo La Pantera cazada.