Elogio de la madrina

DSCF3178Ella me ha pedido que escriba de su vida. Pero necesitaría más del espacio permitido para hacerlo. Además ella terminaría quizás corriendo a la Iglesia a pedirle al Cura que la borre del registro donde la acredita como tal. Por eso escribiré sólo una pequeña parte, la parte que la vuelve especial para la mayoría de las personas que la rodean. Y no lo digo por chulerías; la madrina no es perfecta y a ratos dice cosas que no gusta. Pero todo eso desaparece con cada gesto desinteresado que hace; no por mí que sé me considera parte de su familia, sino por otros tantos que pasan por sus manos. Y digo sus manos, porque con ellas arma el milagro de la belleza, ella fue el hada madrina que le dio vida al Cake de Carlitos; y sin sus afamados dulces ninguna de las fiestas comunes a las que vamos serían lo mismo. Ese don es su castigo, todos la buscamos para la Ensalada de los 15, la pasta del cumple del nene o la panetela de postre de las infinitas comidas de sus amigas. Ella pelea, protesta; pero al final siempre cede aunque la mayoría de las veces corra por su cuenta estos aperitivos.

Madrina tiene otro don: devuelve a una cabeza digna de llevar un cabo para ser plumero, a una cabellera de revista, se le engarrotan los dedos, pero siempre tiene a mano el color que te viene bien y hace de todo porque algunas raritas no lo seamos tantos y de nuevo este don es su castigo, pues la persiguen desaforadamente a cualquier hora. Pero esto le da el sustento y aunque agotada la encontrarás siempre disponible y con buena cara aunque aparezca una de esas personas indeseables que pueden volver noche tu día.

Madrina no es perrita pero tiene cola, una cola de gente que siempre tiene detrás (o delante), sin haber parido tiene tres hijas que le rinden por 5, tres hermanas por siete, como 4 ahijados que se multiplican y amigas que tienen asiento permanente en su terraza; una terraza que sirve de consultas espirituales y psiquiátricas; de revelaciones y confidencias. Una terraza que te llama en silencio y no puedes pararte aunque te toque la silla que no tiene fondo.

Siempre tiene la cafetera lista para las insufribles que llegan deprimidas o contentas, tiene por costumbre (y la suerte) de tener siempre de más, porque a los más allegados siempre nos da hambre estar allí y aunque no,  da lo mismo; como el arroz blanco todo lo que tiene en el refri nos viene bien.

Ella ha estado junto a mí en momentos en los que sólo el amor lo hace posible: cuando se fue conmigo al hospital para nacer mi hijo en esas noches donde nadie duerme, estuvo a mi lado en terapia cuando el dolor no me dejaba pensar y ella veló todo el tiempo por mí e incluso por los acompañantes que la sucedieron.

Mi madre siempre me reprocha que no puedo corresponderle en la medida que recibimos de ella; quizás tenga razón; pero no creo que la vida sea un intercambio fixti-fixti, cada quién da lo que tiene. Por eso hoy después de tanto tiempo le llevo todo lo necesario para arreglarle unos cuadros que duermen al olvido, le doy este reguero de palabras que le dará (y eso espero) satisfacción.

dana 564

PD1: El que esté esperando una keratina de sus manos, es sólo una coincidencia.

PD2: Ying-Yang, el tuyo viene después.

PD3: Juani: te quiero; tú la creaste.

2 thoughts on “Elogio de la madrina

  1. Ha de ser maravilloso poder contar con alguien así, especial. Yo particularmente no tengo esa suerte de contar con una amiga o madrina que llene los espacios de ese modo, estando siempre, entregada y presente en cualquier circunstancia, con un afecto sincero y tanta complicidad, pero me alegro de que tu la tengas, que tengas de donde agarrarte cuando necesitas apoyo.
    Muy bonitas tus palabras hacia ella, y aun sin conocerla estoy segura de que le darán satisfacción, no podría ser de otro modo Vivi.

    • Sí Shere, Dios y la vida compensan ausencias, tengo Amigas que son como hermanas, cuando nacío Carlitos, ellas fueron las que me cuidaron; mi mamá no sabe (no puede) lidiar con los hospitales, cuando estuve en la UCI, fueron amigas las que me cuidaron; y no fue estar a mi lado de acompanñante, fue no dormir para velar mis sueros, ponerme una cuña, limpiar mis “partes” sucias. Eso no podré olvidarlo, andaba con suero en un brazo y una transfusión en otra, un dolor encojonado y vomitando cada dos minutos y Madrina estuvo ahí con más paciencia que una Madre.

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