Para él que eres tú (el que yo creo)

LauraMakabresku-culturainquieta

Tomado de Carpe-Diem

y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres…

 

Le escribí por una de mis tantas equivocaciones. Al cabo de unos días; descubrimos que nos conocíamos y estábamos muy cerca. La cercanía nos hizo encontrarnos (a raíz de haber escrito Serendipity un post que fue como una avalancha de hielo en mi vida); él con una sola frase que quizás nunca recuerde logró derretirla. Confieso que un instinto maternal me recorre las veces que lo he visto y sin embargo cuando lo miro y pienso en él solo puedo tropezarme con el Hombre que es. No sé mucho de psicología; pero si de faltas; de ausencias y ternuras, él se desliza entre ellas intentando ser y no ser, querer o no querer. Hay tantas cosas que no deja traslucir y otras tan evidentes que la confusión hace presa de mis sentidos. Me sorprende con algunos de sus gustos tan diferentes a los míos y mucho más el decirlos abiertamente. Suelo ver claridad en su mirada y muchos de sus gestos me recuerdan continuamente a un pequeño asustado. Solo él puede conocer la intensidad y el alcance de lo que lo vuelve diferente y en cierto modo: especial. No puedo hacer nada por él sino lo permite.

Quizás me aventure en la confección de mis perfiles, pero no quiero dejar secar los recuerdos sin escribirlos. Existen muchas diferencias entre nosotros, sobre todo la brecha infranqueable del tiempo; pero bastan un par de semejanzas para que la empatía pueda fluir y si una de ella se llama Sabina, ya vamos encaminados y es para él un pedacito de una de sus canciones.

…algunas veces vivo y otras veces la vida se me va con lo que escribo, algunas veces busco un adjetivo, inspirado y posesivo que me arañe el corazón, luego  arrojo mi mensaje se lo lleva el equipaje al mar de tu incomprensión, no quiero hacerte chantaje; solo quiero dedicarte una canción, y algunas veces suelo recostar mi cabeza en el hombro de la luna y le hablo de esa amante inoportuna, que se llama soledad….

 

 

11 thoughts on “Para él que eres tú (el que yo creo)

  1. ¿Iremos al mismo asilo de ancianos? No! Porque ibas a enamorarte del mismo viejo que me gustara a mí…y te iba a dar de bastonazos…

  2. Me gustan las historias que van a dónde apunta ésta, en las que las diferencias y los temores no logran romper con las ganas y el etrevimiento. Quiero más capítulos de esto Vivi, quiero que tengas una muy buena historia que contar, y que él, por su parte, también se descubra siendo portador de una historia en la que la protagonista ocupe un lugar único en su vida.
    El azar a veces trae cosas buenas, como la marea. Esta tiene que ser una de esas, caray.
    Envidio como ustedes, apesar de todos los pesares, aun se ilusionan tan abiertamente.

    • Ay Shere que inocente llegas a ser a veces, la ilusión no es más que un espejismo. No sabes como me castigo el haber escrito esto, pero soy una Picsis irremediable, en eso no se equivocan los astros. Pero tengo que escribir es la única manera de crear, de creer que de cierto modo soy un poco mejor o peor y que este modo alguna vez me devolverá algo. Es que no quiero ser lo que no soy. Por eso me castido exibiendo mi dolor y mis alegrías, las prestadas y las ficciones. Muchas veces quisiera ser diferente, dura; fría y plastica, de esas que el sol podría derretirme. O a veces lo soy y esta no es más que la otra. Quién sabe.

      • Pues a mi a veces me cuesta entederte, lo confieso, y otras me reflejo en el espejo distorsionado, irremediablemente. Me hace bien saber -descubrir- que al parecer aun me queda algo de inocencia, porque la creía total e irrecuperablemente perdida. Solo quiero que seas feliz, que tengas alguna historia que contar, y mantener, que seas tú en cualquiera de tus facetas pero con una sorisa en los labios. Yo también soy piscis, tal vez por eso no puedo escaparme del todo de esta manía de soñar.

        • Shere cariño, si entenderme yo es mi gran dilema como hacerlo tú?…No te desanimes, nos queda la esperanza del asilo, de la barra, del sueño.

          • Ya se escapan las arrugas de tus dedos, resbalando entre anillos nunca usados.
            Y se seca tu mirada y tus labios sin que el sol haya emitido un comentario.
            No hay retorno en tus pasos atontados, ni baranda que se acerque presurosa.
            Ya no hay voz ni tampoco hay encantos, solo el grito contenido de tu espanto al sentir que ya lo nuestro es el ocaso…

            Habrá sitio en el asilo para mí…???

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