Melancolía de otoño.

c23c61603a0805431621bc143ab7c74e49298dd2…y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden…

 

Ella me ha contado de los días pasados, de las tristezas y alegrías, de la vida y la muerte. Liuba, mi amiga anda sumida en una melancolía de otoño, invierno y la peor es la del verano; este que castiga doblemente y la pone a pensar una y otra vez en la brisa de su mirada y es tan torpe que en lugar de ser normal y escuchar a Daddy Yanky, se embelesa con Alboran y tararea…..no pude remediar enamorarme de tus manos, aquel descuido hizo que te amara tanto…y la escucha una y otra vez reflejándose en cada canción, en cada verso. Escribe sms sin respuestas y las llamadas le llegan con ganas de no querer responder, no estar y luego me dice lo contrario y me reflejo en su historia como un espejo torpe que devuelve una imagen que no quiere estar ahí.

Los lunes amanecen sin ganas de serlo, con ganas de quitarle al Domingo el pedazo que le corresponde, pero la semana se sucede irremediablemente siete por siete y no cambian los gustos, las canciones y solo la melancolía va cambiando de estación. Y a veces hay colores, y es capaz de pintar un cuadro donde predomina el rojo, el azul y otras un lienzo vacía cuelga la pared a la espera de inspiración.

Liuba se parece a la otra que soy; la que intenta ser y no pensar. La otra está esperando solo un instante para ver fragmentos de Aida y los chistes españoles le hagan sonreír una y otra vez, y en la búsqueda se tropieza con “El secreto de sus ojos”             que le susurra en la voz de Sandoval, que uno puede esconderse, cambiarse de casa, de nombre; pero no puedes cambiar de pasión. Y por eso vuelve a escribir, a escuchar a Sabina con esas canciones tan parecidas a ella, tan iguales a la vida; regresa sobre los pasos del “Paciente Inglés” y todo intento de cambio no es más que una  parodia de la risa.

Pero la vida tiende a seguir su curso y Liuba será todo lo feliz a lo que está destinada, aunque pasen dos días, tres meses o un año. La otra volverá a contentarse con nada, con la sonrisa de su muchacho, con la esquizofrenia de su doctor preferido. Volverá con sus amigas desconocidas a cantar la canción de los Buenos borrachos y un día todo el hoy será  ayer.

Hoy no queda más remedio que escribir, una y otra vez como si en ello se me fuera la vida.

4 thoughts on “Melancolía de otoño.

  1. jajajajaajj Ay Lulú, líbreme Dios de sentarme a escuchar a uno de esos dos jajaajaj Y ni del otro modo me los quisiera tropezar, mucho menos al Pitbull, todavía Yanqui, bueno, va y sí, pero tampoco es que me haga mucha gracia.
    Con todas las tu me enredo, pero creo que al final sabes cual es mi sentir.
    Kisses girl

    • nadie hablo de escuchar Shere, Yanqui daria una buena terapia corporal…aunque repita que tiene mucho “flo”..que ni rayos se que es eso…jajajajaja..Gracias por estar.

  2. Liuba y tu merecen encontrar su punto medio, donde ambas disfruten y reciban respuestas a sus susurros, a sus peticiones, a sus añoranzas. Ambas tienen su fortaleza, y si tu las ves a las dos: a ella y a ti misma, sabrás ver entonces lo que a cada una hace fuerte.
    Sabina te impregna un poco de locura por la vida, recuerdo que hubo un tiempo en el que lo escuchaba continuamente y me dejaba ese sabor a “sí porque sí” a ese cinísmo sabroso con el que escribe sus canciones y luego las canta como si tuviera la mejor voz del mundo.
    Escribir es nuestro desahogo, el de nuestras musas, aprovechalas ahora eh ;)

    • Te digo algo?…Liuba existe, no es mi otra yo; aunque se parezca a mí. Claro, siempre está la otra dentro de la otra, pero mi post va por las dos, aunque mis dos o tres o cuatro YO, estén rebelandose continuamente contra mí. La verdad de Sabina, hubiese querido no descubrirlo, hace unos días tropece con alguién que no sabía quién era y puedo apostar que no le importo ni aporto nada el que le compartiera algunas canciones. No quiero pecar de no-se-que…pero ahora mismo le entraba a trompadas a Sabina por su música, no me tropezara yo con Daddy Yanky o Pitbull o uno de esos que no dicen mucho pero están rebuenos como co-jones.

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