Dulce Octubre

12_1Camina el mes diez y todo empieza a cambiar, el tiempo; las ganas y el invierno revuelven las fibras de mi añoranza por el amor sexual, de dormir abrazados porque el tiempo lo pide y de que alguien te alcance el café a la cama al despertar.
El lívido ha vuelto, sin disfraces ni contrapunteos. Me tropiezo con el gato del tejado y más que sus ojos verdes pienso en las turgencias que me invadieron y el deseo de cercarlo en una esquina se impone a la cortesía del saludo, pero no me atrevo a romper las distancias, más por las que me impone que las mías (de que vale mentir). Y mi casa es un hervidero de señales que se amontonan. Y no llega un cobrador descarriado o un vendedor de colchones; y el que me repara el refri es una amigo de la infancia que me mira con pena de todas mis cosas rotas y al rato no me quiere cobrar porque se duele más que yo.
Y siento envidia de las historias de las que se encuentran un amor en la botella o al botar la basura; o las que van al médico y el del bicitaxi no le cobra por sus piernas y se le aparece al día siguiente a saber del nene con helado y galletas en las manos. Lo cierto es que mis historias de amor son las más raras del mundo; y hay algunos que me respetan y me dicen en la cara que no quieren aprovecharse de mi soledad y yo a punto de gritar: -¡Irrespétame chico, úsame!, que contradictorio resulta cuando hace un tiempo escribí de tantas penas y dolores, verdad?.
Y es que las humanas somos así, extrañamente loquitas; al menos algunas más que otras. Por eso a veces no es bueno ver cosas como las del otro día (no voy a contar), o pasarse un día viendo Sex and City descubriendo cuanto de común tenemos las mujeres respecto al tema, a las discusiones del tamaño del…pie, entre otras que se vuelven tan “chu-chu-chu” entre amigas.
Y es que el sexo se extraña, un poco más allá del complemento sentimental que a veces y con suerte trae aparejado. Y debería venderse en una esquina, así podría ir ahora mismo y comprarme un buen “polvo” y ser tan feliz como la Martina, aunque Pérez se pierda en la olla caliente del olvido.

9 thoughts on “Dulce Octubre

  1. Sabes ya, no quiero imaginar, así que vuelve, rómpete como cristal. No digas no está, mejor disfraza la noche, y al amanecer la lluvia, la tarde la dejas caer, y bórrate como huella en la arena, descúbrenos en el mar, desnudos quizás.

  2. Amiga estás en serios problemas,vas a tener que hacer como dice mi abuela: en una noche de brujas cualquiera se monta en una escoba jajajaj era broma. Realmente te digo de corazón que lo que esperas nunca llega,inhala y exhala, pintate los labios rojos y asómate en un balcón con el cabello suelto y verás los resultados conquistarás medio pueblo con tu sex appeal(bueno no te conozco, pero te imagino)

    • jajaja..no era la intención conquistar medio pueblo, con un par de almas basta, no es tan crítico, ya aprenderás cuanto me gusta exagerar. Gracias por seguir leyendome…

      • A mi tambien me gusta exagerar jajajjaja pues si quieres almas tienes una tarea difícil porque buenas almas quedan pocas pero cuerpos uhm………Me recordaste algo que leí una vez que decía:Aprende a buscar tu felicidad limitando tus deseos no satisfaciéndolos,bah no me hagas caso pura basu..me voy mejor con mi ladrón de noches que sabe hablarme de la extinción de las ballenas sin olvidar darme las caricias que me corresponden.

  3. Pues si tan decidida estás a buscar calorcito en el invierno que al parecer asoma su nariz entonces no lo pienses demasiado cuando algún animalejo asome su colita por tu lado, se la agarras y no lo dejes ir. Y al que te respeta cuando no quieres respeto ¿por qué no se lo dices simplemente? “Fáltame el respeto esta noche y me vuelves a respetar en la mañana” Yo te deseo mucho calor en este invierno, y en el verano también, que caray ;)

    • Tendría que venir de una gatica caliente jajaja, nada como ustedes para volverme yo, la otra. En serio, yo no pienso mucho, lo que pasa es que a veces se me olvida pensar y razono. Ahí mismo me pierdo, en la curvita.

  4. Siento no poder opinar desde tu misma perspectiva, en cuanto al sexo me refiero.
    Pero sí, el otoño que casi nos abandona(sin darnos cuenta delcambio de temperatura) hace añorar la compañía que merece el invierno.
    No te rindas, quizás otro gato arrabalero se suba a tu tejado y a tu cama.

    • Jajaja….yo nunca me rindo, no siempre hay gatos, aparecen serpientes, monitos, alacranes…lo que uno siempre necesita selección aunque sea la equivocada. Y me alegra mucho tu estabilidad sexual, por eso siempre te ves tan joven y bella con tu pelo rubio-falso. Por eso siempre te quiero rubia.

    • Tú que atizas mi desesperar, me conviertes en lo que no soy, persistes y al fin me descubres siempre fiel, incluso en momentos que hoy prefiero olvidar.

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