La Muerte, la vida y el tiempo.

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Hace unos días mi amiga Dud hablo del tiempo en su blog, y me fui quedando sin tiempo para responderle, tuve millones de razones para no hacerlo. Hace una semana he sido participe de tres funerales de familiares y amigos, hoy supe de la muerte inesperada del esposo de una prima de mi padre, estaban esperando ilusionados el domingo para volar a visitar a su única hija en España, un derrame cerebral le arrebató el viaje y ella vuela desesperada a Cuba a darle el último adiós a su querido Padre, me pregunto si le alcanzó el tiempo para hacerle saber cuánto lo quiso.

En estos días anda lloviendo realmente muerte, se disemina por mis cercanías y yo me siento presa ante el dolor de mis amistades, familia y el mío propio. Son cosas que no tienen remedio, por muchas creencias que se lleven y fe en otra vida después de la muerte, es inexplicable todo lo que uno se replantea en instantes como este, y lo primero que nos viene a cuento es amar a los nuestros, gritar al amor en cualquiera de sus facetas y vivir; no es extraño oír decir en momentos como este –hay que vivir la vida-, como si fuera algo distinto a lo que hacemos a diario.

En mi caso, tengo una lista interminable de cosas por hacer cuando tenga tiempo, la mayoría de ellas son algunas que considero postergables como pintar mi casa o arreglar un tomacorriente, otras más inmediatas las subo y bajo del escalafón constantemente y termino sin hacer nada, imagino que sea similar en casi todos, le robamos al día minutos para sentarnos frente al televisor buscando un entretenimiento que no llega y así me perdí la superluna que me propuse ver la semana pasada y el acordarme hacer un trabajo de plástica a mi hijo. La muerte es la única certeza que no se vuelve atrás y de pronto me sobrecoge un estremecimiento y me obliga a escribir sobre ella, pero mañana o pasado la vida se impondrá y seguiré perdiendo las horas frente al televisor o mirando el techo de mi cuarto, viviendo como si tuviera el don de alejarla, haré planes para el 2017 y conoceré a mis entrañables amigas Shere, Dud y Dannes.

Porque lo bueno de lo malo es que el dolor no se escribe con tinta indeleble, ante la muerte uno se queda sin palabras, no queda más que guardar los recuerdos en el corazón. Cuando era niña leí una historia cuyo final no olvido: Un hombre no muere mientras los vivos lo recuerdan.

Que descansen en paz mis muertos queridos y los de todos ustedes.

Cementerio

6 thoughts on “La Muerte, la vida y el tiempo.

  1. “Vamos a morir, todos nosotros, !qué circo! Este simple hecho ya debería hacer que nos amemos los unos a los otros, pero no lo logra. Estamos aterrorizados y arrasados por trivialidades, devorados por la nada.”
    Charles Bukowski.

  2. Ahora la muerte nos rodea a todos Vivian, con mayor o menos sentir, pero es el tema que pesa en el ambiente. Cierto es que nos pone a pensar, sucede siempre que conocemos del deceso de alguien. Yo en lo particular prefiero no pensar en lo que me queda por hacer, tal como le comenté a Duda en su blog, no quiero pensar en las cosas que ya no hice, en las que aún no he podido hacer, en las que el tiempo me muerde… me entristece demasiado. Prefiero ir cada día intentando ser mejor, aprendiendo, dando. Tengo cosas que hacer en casa, cosas que hacer en mi vida, pero si me afano es peor. Quiero conocerlas a ustedes, pero no depende solo de mi, quiero lograr otras cosas que tampoco dependen solo de mi.
    Yo veo a la vida como una cínica implacable, y el tiempo es su hermano gemelo. Gozan con las incoherencias, con el mostrar y no dar, con el dar a destiempo, con el quitar de un golpe. La muerte es algo que impacta siempre, le sabemos segura pero no la aceptamos, no nos acostumbramos a su llegada, no nos resignamos a entregarnos a ella, no nos conformamos. Y no debemos hacerlo.

  3. Vivo unos días de silencio, es mi tributo a la muerte, a la ausencia, es la despedida de mi conciencia. Ya hablaré más tarde, cuando tenga fuerzas para hacerlo.
    Gritar el amor es lo que impide que la muerte te gane la partida, darlo, disfrutarlo, compartirlo, sólo así podemos a la hora justa en que se termina no llorar de rabia, y sólo de ausencia.

    Un beso grande Viv…

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