La música regresa, una y otra vez. Y vuelven los ojos veraces a mirarme desde el silencio. Descubriendo cada espacio y gesto imaginado. A lo lejos Sabina canta mentiras piadosas, como si fuera el fondo de una película sonora, calla la voz y vuelve el silencio. Y son los ojos pequeñas ranuras en las que no puedo verme, agujeros negros en los que destellos de luz acarician una realidad tangible. Intento perderme y no puedo, me detienen las ganas y el temor; llega una lluvia dorada mezclando el gusto, acariciando con la calidez de una lagrima el fondo de mi alma. En mi garganta se atragantan las palabras, y solo acierto a tomar un libro entre mis manos, rebuscar una de sus frases y repetirlas a dúo, encontrando así las palabras que no salen, que ya fueron escritas hace cientos de años esperando el instante que no puede detenerse. – Dónde está un vendedor de tiempo cuando se necesita?
Y de pronto reconocí tu cuerpo como mío, cada espacio exactamente en su lugar, huecos expresamente para ti, para mí y descubrí tu sabor, mezcla de generaciones, de bohemios parranderos, alcohólicos, ebrios, felices. Compartiendo un vaso, un gesto. Y fueron tus palabras cuna de mis sueños, la nana de mi cuento y navegue a la proa de tu barco como buen grumete que arremete contra las olas. Y fue tu cuerpo principio y fin, estrategia no planeada, final no pactado, grata sorpresa. -Dónde están los hombres grises a los que Momo ha perseguido con saña?
Y seguiremos soñando; viviendo aunque la vida se nos vaya en ello.
Siempre la cuerda nostálgica del tener o no, ésa es tu magia, hacerle una historia a lo que es ¿o no? Me gusta eso de la duda, la incertidumbre de que puedan unos ojos ser reales o sólo fruto de tu imaginación.
Un beso
Esa es la herramienta de la incertidumbre, del dilema de Hamlet…ser o no ser?, tener o no?. Lo sabes amiga mia. Hoy tengo pocas palabras. Gracias, dos besos.
Cuando escribes entradas de este tipo sueles dejarme un sabor a duda, me dejan pensando si será algo real o imaginario. A veces parece que narras algo ocurrido, que rememoras un momento de entrega, pero a la vez dejas entrever pinceladas de fantasía, entonces me quedo sin saber si asumirlo como cierto, o no.
Aunque ya sé, al final lo que cuenta es lo que se dice, y no si nació de una experiencia real o de un sueño. Tal vez esa ambiguedad sea parte de su magia, ese saborcito que nos deja de quererlo como realidad, una muy bonita y necesaria, donde lograste ser la entrega y la perfección.
Ah! y la pregunta también me sirve, me la podría hacer muchas veces: ¿Dónde está ese vendedor de tiempo?
Un beso Vivi, me gusta verte así productiva jeejejej.
Real o Imaginario, eso como “escribidora” me llena de placer, como persona de dudas. La idea al escribir de este modo es esa, pero me deja el margen de la verdad. Sera que mis lectoras y amigas se han acostmbrado tanto a mi que pueden leerme entre lineas?. es bueno o malo?…no lo sé, lo importante es que los que lleguen, se detengan y por un instante vivan la experiencia. La disfruten y la saboren. Todo ocurre en algun momento de mi mente o del cuerpo. Todo es tan cierto como la fantasía. Y no, no puedo responderte la pregunta, ya quisiera un puro de los hombres grises, al menos tendría unos minutos para guardar. Gracias una vez más, Shere. Un beso