09/11/15

El Duende

Copia de DSCN1818Carlos, se llama Carlos Enrique tiene casi cuatro años y espera un no sé qué que llegará de algún lugar no se sabe cuándo. Mientras espera, el niño prefiere jugar a las escondidas con los perritos y las mariposas o buscar el duende que habita el tronco seco del cedro que hay su patio.
Al duende nunca le ha visto, a las mariposas sí. Las hay por montones detrás de la casita del patio. Sus alas se confunden con las margaritas que se atreven a subir la vieja cerca de alambre. Si se las espanta vuelan llenas de colores como los arcoiris que le salen a los perritos.
Siempre va y le lleva un pedazo de pan o un caramelo al duende. Va muy calladito para no espantarlo, lo deja en el suelo y se sienta un rato. Le habla sin hablar, de los colores, de sus perros, su Dragón que vuela y canta y no es Sinsonte y está muy feliz, aunque su amiguito César se burle de que aún no llega muy lejos volando y que tiene complejo de pájaro. Ese César es muy malo, por eso todas las noches, se hace pipí en la cama y su mamá que no es comprensiva como la suya, le castiga a no dejarlo jugar.
Así se pasa horas Carlitos hablándole al duende, su mejor amigo, porque es el único que no le pregunta dos veces que es lo que dice, solo su mamá Eva Luna lo entiende tan bien, tanto que muchas veces se adelanta y cuando va a pedirle agua, ya se la trae en lo que antes fue un pomo de Vinagre . A Carlos le gusta mucho intentar dibujar, porque aún es pequeño, tanto que tiene locos a todos, por los graffiti que ha dejado en algunas paredes, a su mamá no le importa y le divierte el arcoiris que ha dibujado (por suerte) en la puerta de su cuarto.
Su mamá, tiene una alfombra mágica, en ella salen de recorrido por su pequeño planeta. César nunca quiere subir, porque le tiene miedo a casi todo, hasta a las pelusas que suelta la Ceiba vieja, ese es el momento que aprovecha Carlitos, para echarle lagartijas en el pantalón, aunque a su mamá no le gusta, pero se ríe muy bajito, cuando el no está mirando.
Esta mañana el duende por primera vez le ha dado una señal, le dejó una bolsita verde… aún no se atreve a abrirla, la mira y la mira, aunque ella da saltitos, vuela unos centímetros…!seguro que si César la ve, se muere del susto!. Decide esperar a su mami, ella siempre sabe que hacer, sobre todo con los imprevistos.
Cuando llega, lo mira dulcemente, con esos ojos tan iguales, brillantes, con esa mirada de miel y hierba buena, y ya le habla sin palabras, le da la certeza de haber hallado ese día, en aquel lugar, lo que tanto tiempo había esperado.

03/26/15

Dime tu nombre, y te diré quién eres?

significado de tu nombreDicen que los nombres predestinan, aunque a veces nos sorprendan con todo lo contrario. Mi nombre,con una simple tilde (esa con la que me va muy mal), y me convierto en una acción pasada. Arrastro como muchos, otro nombre: Milagros: me contaban que me salve gracias a un “milagro” al nacer, y por supuesto ser tuvo que dejar constancia de ello. El hecho es que aún sigo viva y suelta, gracias al milagro de la Vida y de mi Madre, que por cierto, se llama Elsa y es mucho más lista e inteligente que “Elsa la Lista”, la de los cuentos Infantiles.

Cuando supe que estaba embarazada, aún sin el descubrimiento del sexo del bebé, yo sabía que era hombre y nunca tuve el dilema de encontrar nombre para él: Carlos Enrique, a pesar de que no hay un solo Carlos, y mucho menos Enrique en mi familia, o quizás fue precisamente eso lo que me impulso, desde siempre, le hablaba con su nombre, para desconcierto de los supersticiosos.
Lo cierto es que ya era persona desde que estaba en mi panza no?

Me gusta llamarlo, por sus dos nombres, aunque su unión es síntoma de regaño y en nuestra complicidad nocturna, adquiere inimaginables seudónimos, generalmente de acuerdo al muñe de turno que por estos días es Manrico de la familia Mumin.

Confío en que más que predestinarlo yo, sea él quien se forme su propio destino, y claro que me gustaría que hiciera grandes cosas, pero sobre todo quisiera que fuera un HOMBRE, con toda la fuerza y el poder que arrastra esa palabra.

03/24/15

Yo tengo un amigo de nítida fe

dana 205
Quiero encontrarme en todas tus maldades,
saber del arco iris que tejes para amar.
Luego escondernos encima de una estrella,
cantarnos los secretos, / hacerte cuento o qué sé yo.
Santiago Feliú

Por:Julio César González Dóminguez

Lo conocía solamente por teléfono. Su mamá es mi amiga y de ahí vino un día, ya ni me acuerdo cómo, un saludo telefónico y a partir de ahí hablamos casi diariamente. Tiene 4 años y medio y es el dueño de los perritos del arcoiris. Hace poco, tuve la oportunidad de compartir con él un fin de semana completo. Fuimos juntos a la playa, leímos cuentos, paseamos por el zoológico, compramos helado. Cuando me vio, me dio un abrazo y luego le preguntó a su mamá si yo era Julio César, su amigo telefónico. ¿Es él, mamá? ¿Es él? Yo había visto fotos suyas, quién sabe cómo me había dibujado en su cabecita de infante mientras hablaba conmigo a lo lejos. Tiene problemas con el lenguaje aunque desde que lo conocí a la fecha ha progresado notablemente. Ya puedo seguirlo en conversaciones más largas sin tener que pedirle que repita, algo que realmente me apenaba bastante. Resultó ser todo un personaje. Para dormir, su mamá tiene que leerle o contarle un cuento. El peor castigo es precisamente decirle que no habrá cuento para dormir. Que le lean libros es reclamo repetitivo, me imagino que le encantará aprender cuando empiece la escuela, pero para eso todavía debe esperar un año. Es un niño muy sociable y muy cariñoso. No tiene distinciones para acercarse a la gente, pueden ser adultos, niños o niñas. Se encariña con mucha facilidad, es totalmente abierto a los demás.
Tiene en su carácter una cualidad que se ve poco. El ser humano es por naturaleza egoísta, tiende a reservarlo todo para sí, y cuando se es niño se quieren todos los caramelos, los juguetes, los presentes. Sin embargo, Carlos Enrique es todo lo opuesto. Su mamá dice que no tiene nada de él, que tiene que vigilarlo porque lo da todo con mucha facilidad a los demás y no es precisamente un niño que pudiéramos decir es privilegiado en cuanto a estilo de vida en base a las posibilidades económicas de su familia. Cuando ofrece, realmente ofrece de lo suyo lo único que tiene. Sin embargo, con él sí funciona esa máxima del pensamiento hindú que reza que todo lo que no es dado, es perdido. Como ofrece tanto, le llega mucho. Es dichoso para los regalos, el Universo le devuelve lo que da con tanto desprendimiento infantil. No tiene edad para filosofar ni para saber que es bueno compartir, simplemente tiene la virtud de despojarse por la felicidad de otros.
Una de esas tarde que compartimos él estaba incómodo porque quería irse ya para su pueblo, extrañaba su casa, sus abuelitos, su cama. El regreso a esa hora era imposible y él protestaba y lloraba, incapaz de comprender. De pronto, vio un puesto de churros y se antojó de ellos. Como era cerca de la hora de comida, su mamá no quería comprarle pero mi hermana logró convencerla que lo mejor era en ese momento ceder. Casualmente los estaban friendo, así que su ansiedad y su carita expectante tuvieron que esperar unos minutos. Al final, salió complacido con un vasito desechable de churros azucarados. Nos dio uno a todos, quisiéramos o no y sin que nadie lo pidiera. Iba caminando delante de nosotros, absorto en su comida, y así pasamos por un parque. Un señor que estaba en un banco quiso hacerle la broma cruel que se le hace a los niños de pedirle algo con lo que lo vemos embelesado y para su sorpresa, con una naturalidad espantosa y una calma tan limpia como su ofrecimiento, le alargó la mano con su vaso de golosinas. Era un desconocido y no le ofrecía uno, le estaba dando el vaso completo. Los papeles se invirtieron, el sorprendido entonces fue el adulto que amablemente tuvo que admitirle que su pedido no era en serio. Lo último que hizo, según me contaron, fue que le regalaron dos globos lindísimos y estaba con ellos en el portal de su casa, pasó un niño, quiso uno y él se lo regaló. Eso fue hace unos días.
A veces nos sentimos privilegiados de tener amigos sinceros, buenas personas, gente que vale y brilla. Yo tengo 38 años y Carlos Enrique tiene 4 y medio. Quizás sea inverosímil lo que voy a decir pero me siento orgulloso de tener un amigo como él, con esa rarísima virtud de dar sin antes sacar cuentas.

03/23/15

Locos por la red

En nuestra red, existe un sitio en el Foro del Agro, donde un grupo de locos-tuertos, que ahora mismo no se ponen de acuerdo si son locos, tuertos, muertos o paranoicos. Lo único cierto es que no estamos cuerdos, o al menos no lo suficiente como para desistir. Desistir del intento de escribir, de des-hacer poesía, prosa o cualquier invento. Ese grupo que se aferra a las inconexiones, a la insoportable lentitud del ser -perdón- de la conexión, del acopio de las horas otorgadas para entrar, compartir, pelear contra la incomprensión de algunos moderadores con todas las facultades para negarte la subida de un micro relato, solamente porque cuatro palabras puede ser Spam. Pero aun así ese grupo que le Zoomba, lo seguimos intentando, ahora no voy a decir sus nombres por temor de dejar a uno varado, aunque no puedo dejar de mencionar a nuestra amiga Mara-Boo, que sigue luchando para que no se pierda el espacio.
A mi me toca contarlo, que cuento aunque no con todo el tiempo para esto, pero sí con las ganas y la conexión de-cuando-puedo.

Visitanos por allá..