01/15/16

Niños?

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¡Linda la foto verdad!. Que lejos de la inocencia y la ternura que desprenden los niños; de la sencillez de vivir aún en un mundo de ensueños. No entiendo el intento de algunas madres de quemarles etapas a sus hijos. Mi Carlos tiene siete y aunque me gusta que ande a tono con algunos patrones de la moda, acabo de comprarle un conjunto de niño que hace alusión a uno de sus muñe preferidos: Bob Esponja: lo sé feliz cuando se mira al espejo y le devuelve la imagen del simpático personaje. Hago todo lo posible para que sea niño mientras pueda; me esfuerzo más en comprarle juguetes que puede destrozar al día siguiente y en libros que a veces ni mira que en “ropa de moda” o un colgante imitación de la chapilla de un soldado que tanto lleva la juventud. Y no estoy en contra de la moda; cuando crezca y sea capaz de discernir elegirá lo que quiera llevar. Mientras tanto me toca la responsabilidad de cuidarle su infancia, ese periodo tan corto que se va en un abrir y cerrar de ojos. Por eso son fans a los muñe y discutimos sobre cual ver, él ya sabe cuál es mi preferido y cuando regresa de copiarlos, llega muy contento porque me trajo nuevos de Finneas y Ferb o por haber encontrado la Primera parte de “Mi villano favorito”. Les agradezco a mis Padres la niña que fui y estaré eternamente agradecida por ese recuerdo. Ya tendrá tiempo de sobra Carlitos de ser hombre; mientras tanto les escribiremos a los Reyes Magos y pondremos bajo la almohada el diente perdido. No hay nada que sustituya la expresión de su carita al encontrar sus regalos. Y esa es una de las grandes satisfacciones que no pienso cambiar por nada en el mundo.