05/30/16

Hermanos

…hermanos, en lo bueno y en lo malo, en lo dulce y en lo amargo….

 

 Carlos Enrique me pide un hermano cada noche. Yo le digo que ya estoy viejita y no puedo tener más hijos y él no entiende mis razones y aún así le pide a Dios un hermano.

Tengo dos hermanos y uno de ellos  vive en España  hace más de 17 años. El otro sigue junto a mí en la misma casa. Dice Sabina en una de sus canciones “…no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió…”, y ese verso hace mella en mi pecho siempre que la escucho. Extraño mucho a los hermanos que debían haber sido los míos, siento nostalgia del abrazo y del te quiero.  Dicen  que la culpa es de mi padre por ser como es –claro- la culpa siempre la tiene alguien, o tal vez es de mi Madre por ser demasiado dócil y aguantona, muy acorde a su nivel de vida, de escolaridad y educación.

 Lo cierto es que si bien detesto a mi Padre por todo eso, amo a mi Madre inmensamente y aunque no apruebo la mayoría de las cosas que ha hecho no me toca juzgarla; solamente quererla. Por eso extraño mucho a mis hermanos, porque los he necesitado mucho y voy a morirme sin saber cómo habría sido si nos quisiéramos mucho; como sería si pudiera contar a ojos cerrados con ellos. No tuvimos una infancia linda, mi hogar fue disfuncional y eso nos fue separando a todos, tanto que no hubo necesidad que uno partiera para que las barreras se hicieran más profundas. Ahora nos culpamos los unos a los otros en lugar de amarnos. Nos echamos en cara lo que hacemos y lo que no.

 Pero yo sigo soñando con lo que pudo haber sido. Lo peor es que el tiempo pasa y nos separa cada día más, nos volvemos viejos llenos de amarguras y resentimientos. Pero al menos mis dos hermanos están vivos y aunque lejos nos unen cosas que irán hasta la muerte.

 No quiero perderme a mi Sobrina como no quiero que mi hijo se pierda a los grandes tíos que puede tener, él que cuenta con tan poco.

Por otro lado Carlos Enrique tiene un hermano, se llama Marcos Daniel y ninguno de los dos saben que existen y cada uno será feliz con su desconocimiento aunque sigan añorando cada uno un hermano.Ojalá y algún día puedan saberlo.

Si aún queda tiempo yo quiero a los míos, con los que comparto apellidos, recuerdos y vivencias, quiero una foto juntos para el futuro, quiero abrazarnos algún día, pero sobre todo quiero que estemos juntos de cualquier forma.

05/25/16

Al sudeste de mi Garganta.

Mi mano ahuyento soledades

tomando tu forma precisa

La piel que te hice en el aire

 recibe un temblor de semillas…

Luis Eduardo Aute

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Yo era un ángel, hasta podía sentir mis alas blancas, tersas, emplumadas y sí; también podía volar. Un diablo de ojos azules me mostró visiones del paraíso infernal, tentó mi carne y me mostró el Camino y junto con él la Vida. Empeñada en conocer secretos que me hicieran mejor amante, desconocía de  mi geografía, no sabía de mis cuevas húmedas y abruptas prominencias, de los exteriores rugosos, de suavidades y oscuros pasadizos.

Tuve que aprender el mandamiento divino: Ama a tu cuerpo como a ti misma. Tuve que perder el miedo, los tabúes, pero sobre todo, tuve que amar cada imperfección de mi pequeño cuerpo. Me fundí con los hedonistas, me volqué en el morbo y por eso no deje de ser la mujer delicada y tierna, la madre amorosa, descubriendo que me encanta ser la escandalosa y la magnífica; la prostituta y la santa- ser yo- al igual que Isis.

Y ahora llegas tú, peregrino perverso hacedor de revelaciones y quieres perderte en mis prominencias traseras, en el hueco de mis colinas, y te cuente, y como no hacerlo, si de pronto me asaltan los recuerdos veraces, de una voz con matiz a lo incierto.

Me sonrío escandalosa por lo bajo, y me doy gusto de acompañar este ritual con vino tinto- solo para mí- para pensar en caliente, para sentir esa sangre correr por mi garganta-traquea, deslizarse hasta mi estomago y permitir que alguna gota, se derrame y vengas  a lamer lo que quedó en el centro de mi cuerpo. Y me siento feliz como sé que te gustaría verme,  en pleno dominio de mis formas; sin temor: mujer.

05/19/16

20 de Mayo

Carlitos

20 de mayo y estará de cumpleaños mi hijo; ese pequeño que alcanzando sus ocho años me ha virado el mundo patas arriba, sobre todo porque he tenido que volver a segundo grado y poner los dedos detrás de mi espalda para sumar siete más ocho o irme al diccionario para encontrar dónde lleva la tilde (que antes era acento) una palabra en cuestión. Estará de cumpleaños y no podré regalarle toda la tecnología de punta que me ha podido, mucho menos el auto entre los 10 juguetes más caros del mundo que ha visto en uno de esos documentales del paquete. Mañana nos iremos de piscina como me ha pedido hace mucho tiempo, pero no podremos llevar a mucha gente que es importante para él, como su primo Adrian, su tía y sus abuelos. Allá en casa estarán esperando afanados a nuestra llegada. Porque la verdad es que a Carlitos no le faltan los que lo quieren y eso es un gran regalo que quizás ahora él no pueda comprender. Mi niño será un poco mayor, pero yo lo sigo sintiendo como aquel bultico que pusieron en mis brazos aquel 2007 y en mis sueños de niña-adolescente-mujer. Carlos es mi hijo soñado, y no lamento no poder darle algunas de las cosas materiales que quiere, porqué él y yo sabemos que muchas veces eso no es lo más importante; lamenta la rotura de su Tablet regalo de su tío Nelson, pero se conforma con la promesa de que pronto podrá arreglarse. Se conforma y su conformidad de la que estoy orgullosa me apena un poco. Anoche me regalo una postal, después de pedirme que dibujara un corazón y una rosa -luego me ha dicho que mi rosa no lo parecía para nada- pero aún así me ha escrito las palabras más importantes de mi vida: !Te quiero mamá!.

!Gracias Carlitos, por la felicidad de este día que tanto esperas!. Perdón por no poder poner a tus pies todo lo que sueñas. Soy mejor por tí, en realidad eres tú quién me hace mejor.

!Te amo hijo, hasta el infinito y más allá!

01/15/16

Niños?

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¡Linda la foto verdad!. Que lejos de la inocencia y la ternura que desprenden los niños; de la sencillez de vivir aún en un mundo de ensueños. No entiendo el intento de algunas madres de quemarles etapas a sus hijos. Mi Carlos tiene siete y aunque me gusta que ande a tono con algunos patrones de la moda, acabo de comprarle un conjunto de niño que hace alusión a uno de sus muñe preferidos: Bob Esponja: lo sé feliz cuando se mira al espejo y le devuelve la imagen del simpático personaje. Hago todo lo posible para que sea niño mientras pueda; me esfuerzo más en comprarle juguetes que puede destrozar al día siguiente y en libros que a veces ni mira que en “ropa de moda” o un colgante imitación de la chapilla de un soldado que tanto lleva la juventud. Y no estoy en contra de la moda; cuando crezca y sea capaz de discernir elegirá lo que quiera llevar. Mientras tanto me toca la responsabilidad de cuidarle su infancia, ese periodo tan corto que se va en un abrir y cerrar de ojos. Por eso son fans a los muñe y discutimos sobre cual ver, él ya sabe cuál es mi preferido y cuando regresa de copiarlos, llega muy contento porque me trajo nuevos de Finneas y Ferb o por haber encontrado la Primera parte de “Mi villano favorito”. Les agradezco a mis Padres la niña que fui y estaré eternamente agradecida por ese recuerdo. Ya tendrá tiempo de sobra Carlitos de ser hombre; mientras tanto les escribiremos a los Reyes Magos y pondremos bajo la almohada el diente perdido. No hay nada que sustituya la expresión de su carita al encontrar sus regalos. Y esa es una de las grandes satisfacciones que no pienso cambiar por nada en el mundo.

03/23/15

Locos por la red

En nuestra red, existe un sitio en el Foro del Agro, donde un grupo de locos-tuertos, que ahora mismo no se ponen de acuerdo si son locos, tuertos, muertos o paranoicos. Lo único cierto es que no estamos cuerdos, o al menos no lo suficiente como para desistir. Desistir del intento de escribir, de des-hacer poesía, prosa o cualquier invento. Ese grupo que se aferra a las inconexiones, a la insoportable lentitud del ser -perdón- de la conexión, del acopio de las horas otorgadas para entrar, compartir, pelear contra la incomprensión de algunos moderadores con todas las facultades para negarte la subida de un micro relato, solamente porque cuatro palabras puede ser Spam. Pero aun así ese grupo que le Zoomba, lo seguimos intentando, ahora no voy a decir sus nombres por temor de dejar a uno varado, aunque no puedo dejar de mencionar a nuestra amiga Mara-Boo, que sigue luchando para que no se pierda el espacio.
A mi me toca contarlo, que cuento aunque no con todo el tiempo para esto, pero sí con las ganas y la conexión de-cuando-puedo.

Visitanos por allá..